Jun 14 2008

Entre la crisis económica y la huelga de transportistas II

Huelga de transportistasDecía en mi último artículo que el mayor error que podían cometer los transportistas en esta huelga era convertir a los ciudadanos en víctimas de sus movilizaciones, basando su fuerza en su capacidad de perjudicarnos a todos. Pedí que tomaran como ejemplo lo ocurrido en Francia hace tan sólo unos meses, cuando esta misma estrategia le costo a los funcionarios de transportes públicos el apoyo de la población y, por ende, una clara derrota en sus reivindicaciones.

El Gobierno decidió por fin, a través del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y aunque con varios días de retraso en los que simplemente parecía un espectador con un profundo sentimiento de culpa, actuar y disolver piquetes y acampadas viales de la manera más fácil (irritantemente fácil) que existe: la grúa se lleva 4 camiones con sus consiguientes multas y retirada de puntos, unas cuantas detenciones y el resto de los asaltantes se disgregan en un periquete. Y la verdad es que no ha podido ser más eficaz y veloz la operación, tanto que produce indignación que durante varios días los españoles hayamos vivido tan acongojados con el famoso desabastecimiento, a saber, colas en gasolineras y supermercados e histeria general, creyendo, como ingenuos que somos, que esto no tenía solución y que los huelguistas tenían el control legitimados por su difícil situación.

Huelga de transportistasY es que, después de llegar a un acuerdo con el 88% de transportistas y el 100% de taxistas y pescadores, el 12% restante de los primeros han decidido, no sólo seguir los paros con reivindicaciones que no les corresponden, sino coaccionando y obligando al resto a conducir con escolta por miedo a piquetes y represalias violentas que ya se han producido en varias ocasiones, incluyendo un compañero quemado vivo en su vehículo mientras dormía. No se puede tolerar esta actitud y se deben acotar los límites del derecho a la huelga, condenando severamente a aquellos que los sobrepasen de la manera en que lo han hecho ya, incluyendo a los instigadores de esta ola de violencia que, con sus chaquetas y sus corbatas hacen como que negocian con la ministra mientras, por detrás, encienden a los camioneros con mensajes como el siguiente: “El Gobierno sigue sin ofrecer medidas potentes. Están pasivos. Demostrad vuestra fuerza”.

A la izquierda, Julio Villaescusa. En el centro, Magdalena Álvarez.Julio Villaescusa, presidente de Fenadismer, una de las convocantes de la huelga, y galardonado hace un sólo 1 mes con la Medalla al Mérito del Transporte Terrestre, es ahora el principal sospechoso de esta irresponsable incitación a la violencia que desarma de razón a los que en principio la tenían y que ha terminado en un caos que les va a costar, más tarde o más temprano, todas sus reivindicaciones. Es remar para morir, la huelga ha terminado, por más que les cueste aceptarlo, y el Gobierno no tiene intención de ofrecer una sóla compensación más, al contar éste último, además, con el favor de la opinión pública, harta ya de los excesos de los convocantes. Y, a todo esto, ciertos sectores agrarios están pidiendo ya responsabilidades contra ellos por los cientos de millones de euros en pérdidas que este paro les ha supuesto.

Y, a todo esto, Zapatero y su Gobierno siguen empeñados en su batalla lingüistica contra todo y contra todos. Hasta ahora, como jugando al tabú, empeñados en extraer palabras del diccionario, primero con el “trasvase” (canal de comunicación entre cuencas) y con la “crisis” (desaceleración profunda) después, ayer la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, añadió un capítulo más a este desproposito proponiendo esta vez una incorporación, la de la palabra “miembra”, en el mencionado diccionario.

No quiero entrar a valorar demasiado este tema ni a salir con los típicos ejemplos que ilustran la confusión de algun@s entre género y sexo, que ya sabemos que no es de “progres” rebatir estas cuestiones, me remito simplemente a las palabras de Alfonso Guerra (más progre que éste…) cuando ayer suplicaba a la ministra que “no nos haga perder el tiempo con chorradas”. También añadió el ex-vicepresidente socialista que “no hay que ponerse de rodillas ante cualquier mujer que venga con la bandera de ‘maltratada’ en las manos, ya que hay que examinar cada caso concreto”. Ay si esto lo dice alguien del PP, la que habría montada ahora mismo.

Por otro lado, Pedro Solbes sigue con que donde dije “digo”, digo “Diego”, y él nunca quiso decir que estamos en crisis, sino que habría que prepararse por si acaso ésta llegaba, mejor no le ponemos el vídeo… Y es que el Gobierno sigue en sus trece, sin querer llamar a las cosas por su nombre, y la credibilidad de un ministro cuyos datos fallan hasta cuando rectifica y revisa los datos, sin hablar de sus previsiones, está ya por los suelos.

¿Dijo Solbes crisis?

¿Dijo Solbes crisis?

Define muy bien la actitud del Gobierno la coda que propone hoy Arcadi Espada en El Mundo:

En algunos países a los políticos se les aconseja que oculten públicamente toda traza de incertidumbre con el pretexto de “proteger” a sus ciudadanos como si fueran menores de edad. Pero la gente capta el juego, y esa clase de políticos crean un clima de incredulidad que genera desinterés y apatía.

Gerd Gigerenzer, “Decisiones instintivas”

Las cinco fases de una mala previsión (Tom Fishburne)

Las cinco fases de una mala previsión (Tom Fishburne)

Según el gráfico de la viñeta de Tom Fishburne (imagen de arriba), el cual ilustra las cinco fases de una mala previsión económica, nuestro Gobierno se encontraría ya cerca de entrar en la quinta y última fase, la de aceptación, habiendo pasado ya por las cuatro primeras:

  • Negación: “Estoy seguro de que alcanzaremos nuestros objetivos a final de año”.
  • Enfado: “En cualquier caso, ¿quién hizo esta estúpida previsión?”.
  • Escusas: “Estaríamos perfectamente si no fuera por el petróleo, la dependencia de la UE, …”
  • Depresión: “¿Qué ocurrirá con nuestro superavit?”

Ya sólo nos queda el paso definitivo:

  • Aceptación: “Acepto que nuestra previsión era totalmente irreal y fue creada por un sádico”.

Y el lunes… comenzamos a hablar del Tratado de Lisboa (relevo de la Constitución Europea) y el “NO” de la consulta en Irlanda. La UE a la deriva otra vez, “el barco no se hunde, pero zozobra” como dice un funcionario comunitario.

Autor: Luis Sancho | Categoría: Opinión
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