El estruendo al que haces referencia no es más que una “onda de choque” que llega hasta nuestros oídos. Las ondas de choque se producen cuando un objeto se mueve en un medio a la misma velocidad o más rápidamente de lo que lo hacen las ondas que él mismo produce en ese medio.
Por ejemplo, se produce una onda de choque si un barco viaja más rápidamente que la estela que deja marcada en el agua; o si un avión supera la barrera del sonido. Las ondas generadas por el movimiento del objeto en estas condiciones nunca se propagan delante de él, sino que lo hacen hacia atrás ya que el objeto se mueve igual o más rápido que ellas. En el caso de velocidades superiores se forma la típica estela en forma de “V” tras los barcos, la cual, en el caso de un avión, es un cono formado tras él, ya que en este caso el movimiento se transfiere en todas las direcciones.
Las ondas de choque transportan energía y pueden resultar destructivas. Sin embargo, una onda de choque decae rápidamente con la distancia, cambiando gradualmente a una onda sonora. Aún así, la intensidad de la onda sonora en la que acaba degenerando la onda de choque, puede resultar perjudicial para la salud de animales y personas (nivel de ruido dañino).
Para ilustrar mejor lo anterior, listamos a continuación algunos de los procesos en que se producen ondas de choque:
Aviones
En el caso de los aviones, cuando la velocidad de la aeronave es igual o supera la velocidad del sonido en ese medio, se genera una onda de choque. En la jerga aeronáutica se habla de que el avión está a Mach 1 si su velocidad es justamente la del sonido; si su velocidad alcanza el doble que la velocidad del sonido en ese medio, hablaríamos de Mach 2, etc… Así, este número expresa el cociente entre la velocidad del foco que emite las ondas (designémosla por “u”) y la velocidad con que se propaga la onda en el medio (sea “v”). Es de utilidad, por tanto, en los casos en los que el foco emisor se halla en movimiento.
Número de Mach = u / v
Esta ecuación se aplica también en el caso de ondas electromagnéticas emitidas por una partícula cargada cuya velocidad en el medio “u” (que no sea el vacío) sea mayor que la velocidad “v” de la propia luz en ese medio (como sabemos, una partícula en el vacío no se puede mover más rápidamente que la luz en el vacío, pero sí puede moverse más rápidamente que ésta en determinados medios). En estos casos la partícula emite una radiación característica llamada “radiación de Cerenkov”, la cual está confinada dentro de un cono cuyo ángulo viene dado por:
sen w = v / u = 1 / (Número de Mach)
Como dato curioso, esta onda de choque puede producir, en determinadas circunstancias, condensación del vapor de agua del aire (la rápida compresión y descompresión del medio lo enfría y el vapor de agua se condensa) formándose con ello una burbuja tras el avión, efecto al cual pertenece la imagen que mostramos.
Interacción del viento solar con los planetas
Nuestro Sol nos está enviando continuamente un conjunto de haces de partículas cargadas denominado “viento solar”. Al tratarse de partículas con carga eléctrica, interaccionan cuando llegan a la magnetosfera de los diferentes planetas que pudieran tenerla. En este choque del viento solar con la magnetosfera planetaria, también se generan ondas de choque y señales de radio que se propagan en dirección al Sol. Las amplitudes de la onda de choque generadas dependen del tamaño del planeta y de la intensidad de su magnetosfera.
Por ejemplo, en el caso de la Tierra, la onda de choque generada es de unas 10 veces el diámetro del planeta; la onda de choque que genera Mercurio es un 5% la de la Tierra debido a la debilidad de su campo magnético y al menor tamaño de Mercurio; para Venus, aunque de tamaño parecido a nuestro planeta, posee un campo magnético muy inferior, lo cual hace que la onda de choque que produce tras la interacción con el viento solar sea del 10% de la que produce la Tierra.
Explosiones de supernovas
Como la no hace mucho observada “Supernova 1987A”, la más brillante desde la que observó Johannes Kepler en 1604. Esta supernova se halla a 167.000 años-luz de la Tierra, en la Gran Nube de Magallanes. El Telescopio Espacial Hubble observó un punto caliente en la parte superior del anillo de materia que rodea al remanente de supernova, formado por la colisión entre la onda de choque generada por la explosión y la materia del anillo: la colisión calentó el gas y lo hizo brillar.
Choques galácticos en los brazos espirales
En la materia que conforma los brazos de las galaxias espirales se producen cambios de densidad que se desplazan en el espacio y el tiempo y que parecen poseer los patrones de una onda de choque.
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